Medidas de seguridad en drones

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¿Se están convirtiendo realmente en un problema?

Muchas son las noticias que estos últimos meses están saliendo en los medios de comunicación referidos a las molestias o problemas que están causando el uso de drones al interrumpir eventos deportivos o incluso causar heridos entre la multitud. Pero como en todo uso de nuevas tecnologías, siempre existe algún irresponsable que comete alguna infracción al acercarse a los aviones y helicópteros mientras realizan su actividad cotidiana, o incluso se han dado casos de invasión del espacio aéreo militar restringido. Todo ello surge por un desconocimiento total de la normativa existente y el mal uso que algunos dan a estos aparatos.

Los reguladores y los agentes de la ley están luchando para hacer frente al crecimiento en su popularidad, lo que aumenta la probabilidad de que surja una legislación más dura que podría frenar la innovación en un sector que tiene un gran potencial comercial para las empresas tanto pequeñas como grandes, por la multitud de aplicaciones que tienen.

Por todo ello, los fabricantes de drones ya están incluyendo en sus nuevos modelos unas características de seguridad para que la nueva generación de aviones no tripulados sea más manejables y más seguros para volar, compensando el posible error del piloto. Entre estas medidas se encuentra la programación inicial de la vuelta al punto de origen en cuanto tan solo queda un uso de las baterías del 10%. Otra característica es el geo-fencing, que consiste en dotar al dron de sistemas de GPS y cartografía para detener aviones que vuelan en el espacio aéreo restringido, lo que evitaría evitar en lugares catalogados como prohibidos.

Mientras que las características «regreso al punto de partida» y el geo-fencing son un verdadero adelanto en la dirección correcta, la proliferación de aviones no tripulados en nuestros cielos es una realidad y probablemente necesite un enfoque más integral para la vigilancia y seguridad.

Por ello en los EE.UU. que siempre va por delante de Europa, la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio) ha empezado a coordina el desarrollo de un sistema de gestión de tráfico para los vehículos aéreos no tripulados (UAV) que vuelan por debajo de 500 pies (152m) que no estará listo antes del 2019.

Cuando en la actualidad existe ya un sinfín de aplicaciones con drones que realizan tareas especializadas de bajo vuelo, como pueden ser la inspección de edificios, la vigilancia de bosques, la supervisión de reservas naturales, la cartografía de masas forestales o incluso la agricultura de precisión. Todo ello, va a necesitar de sistemas de «aproximación y evitar» para que no se chocan entre sí, así como corredores de vuelo similares a los utilizados en aviones de pasajeros. Por lo que se necesitarán disponer de sistemas cartográficos actualizados del terreno, así como la planificación dinámica de la ruta y la integración de datos meteorológicos de la zona.

Mientras tanto, el número de expediente por el mal uso de drones en EE.UU. va en aumento cada día, y en el mes pasado la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) informó que los avistamientos de aviones no tripulados por pilotos habían casi triplicado desde 238 en 2014, a 650 en lo que va de año. Dado que algunos de estos drones estaban siendo volados de hasta 10.000 pies (3.050 m), según informaron los pilotos.

Desde las FAA se ha realizado un comunicado donde indica que «el funcionamiento de aviones no tripulados alrededor de aviones y helicópteros es peligroso e ilegal», por lo que los operadores no autorizados pueden estar sujetos a fuertes multas y cargos criminales, incluyendo la pena de cárcel.

Por otra parte, recientemente los bomberos en California tuvieron que detener los trabajos con helicópteros destinadas a sofocar los incendios forestales porque los propietarios de aviones no tripulados estaban volando su dron demasiado cerca de la escena en busca de grabar un video dramático. Por lo que el Servicio Forestal de Estados Unidos se vio obligado a llevar a cabo una campaña de carteles con el lema: «Si usted vuela, nosotros no podemos».

Y en el Reino Unido, la reglamentación emitida por la Autoridad de Aviación Civil (CAA) es clara en ese respecto, dado que el operador de un avión no tripulado debe mantener el avión no tripulado a la vista en todo momento y no vuelan por encima de 122m (400 pies). Y si se trata de un avión no tripulado de vigilancia, no se puede volar por encima o dentro de 150 metros de cualquier área congestionada o montaje al aire libre organizada de más de 1.000 personas. Aun así, ya han grabado siete «cuasi accidentes» entre aviones de pasajeros y aviones, lo que ha provocado ya sentencias más severas para los operadores aficionados que ponen en peligro la vida de las personas.

Pero teniendo en cuenta que los últimos, los drones más sofisticados tienen un alcance de hasta dos millas y pueden ser programados para volar de forma automática en las rutas prescritas, la aplicación de estas normas no es tarea fácil.

Sólo unos pocos usuarios de aviones no tripulados irresponsables han sido procesados ​​hasta el momento en todo el mundo, y nadie aún ha sido enviado a la cárcel.

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