Drones sin licencia por doquier

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Drones sin licencia por doquier.

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Hemos visto desde hace algunos días noticias, tanto en televisión como en prensa y otros medios digitales, sobre el pilotaje de drones.

Se suele resaltar que es una profesión de futuro, pero lo relevante actual es: ¿quién está autorizado a dirigirlos donde y bajo qué condiciones?

La utilización de drones se ha convertido en un hecho cotidiano de mucha popularidad, hasta el punto de que el Gobierno tuvo que aprobar a con celeridad un decreto ley el 4 de julio del 2014, que junto a la ley de navegación aérea de 1960 y la normativa comunitaria regula el uso de estos aparatos.

Pero pese a este marco regulatorio, su cumplimiento queda completamente en duda y con aplicaciones más que insuficientes. La regulación existente marca ciertas obligaciones para los operadores de drones, cómo el certificado de pilotaje de drones emitido por las empresas u organizaciones aprobadas o habilitadas por AESA.

En cuanto al aparato, manual de operaciones del operador, estudio de seguridad sobre la operación que se va a realizar, así como las características de la aeronave, un programa de mantenimiento de la aeronave y la póliza de responsabilidad civil aérea. Aprobado también por AESA

Actualmente los drones suelen volar donde no deben, pudiendo provocar conflictos y situaciones de riesgo. Los pilotos y operadores  de drones no siguen la normativa, y los cuerpos de seguridad del Estado, muchas veces la desconocen y no saben cómo actuar.

De todos es conocido el famoso video emitido por la Televisión Catalana de la manifestación donde cayó un dron sobre el público ocasionando varios heridos, dicho dron estaba contratado por un estamento oficial.

Ahora, con la popularización como juguetes, el dron está en todo su esplendor. Podemos verlos filmando en bodas, en colegios, en fiestas con amigos etc. Y de la normativa, ni conocimiento.

Pero las limitaciones empiezan a partir de aeronaves de más de dos kilos pero los pequeños juguetes que conducimos por radiocontrol están libres de cualquier control.

Los vuelos deben realizarse a una distancia mínima de entre 8 y 15 kilómetros de un aeródromo y todos los aparatos deben disponer de una placa identificativa para que pueda conocerse la empresa operadora.

Las propias administraciones ya se están viendo obligadas a ser estrictas. Hay actos presididos por políticos donde se muestran alegremente filmaciones no autorizadas, efectuadas por drones.

Pero para muchos fotógrafos y amantes del vídeo siguen utilizando drones de forma ilegal. Los usos son de lo más variado.

Hemos visto, con el peligro que conlleva las hélices, servir comida con un dron. Recordemos el caso de Enrique Iglesias y su desastroso accidente, más grave de lo que se anunció en un principio.

También los clientes tienen su responsabilidad. La contratación de una empresa ilegal es más barata que un helicóptero. El problema vendrá si en alguna ocasión sucede un accidente.

AESA-Agencia Estatal de Seguridad Aérea, ya está realizando inspecciones y ordenando el cese de actividades y multando las cuantías pueden ser elevadísimas pudiendo llegar a los 70.000 euros.

Lo mejor es asesorarse jurídicamente antes de realizar cualquier actividad con un dron.